Hay infinidad de recetas de tarta
de queso pero el sabor que tiene ésta y la textura es inigualable, se funde en
la boca la cremosidad con el suave sabor y el resultado es una tarta deliciosa.
La receta nos la dio hace mucho
tiempo una compañera, que la llevó de postre a una comida de chicas que tuvimos
y nos quedamos maravilladas con la tarta, así que nos dio a todas la receta.
Para ser sinceros, es un poco más
laboriosa de hacer que las que se hacen con cuajada y van directamente al
frigorífico. Ésta hay que hornearla al baño maría, forrar el molde para que no
nos entre agua y nos la fastidie, y llevar mucho cuidado con la temperatura
para que no se nos agriete ¡en fin que es muy delicada la tartita!
Pero todo
ese trabajo merece la pena, porque cuando te metes un trozo en la boca se te
olvida el trabajo que lleva y quieres volverla a hacer.
Ésta en concreto la hicimos para
una comida campestre que tuvimos y nos supo a gloria después de la comida, un
cafetito y un trocito de esta tarta fresquita y para qué queremos más…
Y dicho esto, no nos enrollamos más
y vamos con la receta, intentaremos explicarla lo mejor que podamos para que no
tengáis ningún problema.
CHEESECAKE
Ingredientes (Para un molde de 26 cm)
Para la base
- 250 gr de galletas Digestive
- 60 gr de frutos secos picados (almendras, avellanas, nueces… los que más os gusten)
- 90 gr de mantequilla
Para la crema de queso
- 6 huevos
- 600 gr de queso Philadelphia o parecido
- 400 gr de nata líquida
- 200 gr de azúcar
- 2 yogures griegos
- Una cucharadita de esencia de vainilla
- Mermelada para decorar (la que más os guste, frambuesa, arándanos, fresa…)
Preparación
Lo primero que hacemos, es triturar
las galletas, le añadimos los frutos secos bien troceados, (en nuestro caso
pusimos almendras), derretimos la mantequilla
en el microondas y se la añadimos a la mezcla de galletas y frutos secos, y
vertemos todo en el molde desmontable, lo forramos bien repartiendo toda la
mezcla y subiéndola por las paredes del molde apretándola con una cuchara para
que quede bien compacta, la meteremos al congelador mientras preparamos la
crema.
Precalentamos el horno a 150º, cuando
tenga la temperatura, metemos un recipiente con agua para que se vaya
calentando.
Batimos los huevos con el azúcar no
mucho tiempo, para no meterle mucho aire, añadimos la nata,
los yogures, la esencia de vainilla y por último el queso,
se bate un poco más para que se mezcle todo y ya la tenemos lista.
Sacamos el molde del congelador y
lo forramos todo lo que podamos con papel film primero y luego con papel de
aluminio para evitar que nos entre agua.
El molde al ser desmontable no
queda cerrado del todo, nos entraría agua si no hacemos este paso.
Una vez lo tenemos forrado,
añadimos la crema de queso y lo metemos en el recipiente que tenemos preparado
en el horno para hacerla al baño maría, durante una hora y media
aproximadamente o hasta que esté cuajada, agitando el molde se sabe si está
cuajada, si se mueve mucho la dejamos un poquito más. Cuando la tengamos que
apenas se mueve, apagamos el horno y la dejamos dentro 1 hora aproximadamente para
que no se agriete y así termina de hacerse.
Una vez fría la metemos al
frigorífico, mejor de un día para otro, y la adornamos con la mermelada que nos
guste (nosotras la adornamos con mermelada de arándanos).
Esperemos que os guste y la
disfrutéis, si seguís todos los pasos como os hemos explicado, os saldrá una
tarta exquisita, que seguro repetiréis muchaaas vecesss.
Esta tarta tiene una pinta excelente, Ummmmmm!!!!!
ResponderEliminarFelicidades chicas!!!